Al ritmo de la calle

Un siglo después de la irrupción del automóvil, se plantea un nuevo reparto del espacio público.

Texto: Clara Ibañez

Durante los últimos cinco mil años, la mayor parte de los desplazamientos en las ciudades se han realizado a pie. Con este modelo de movilidad funcionaron urbes como la Roma Imperial, que llegó a tener una población cercana al millón de habitantes; la Bagdad del siglo VII, con 700.000; y Córdoba, con una población superior a los 500.000 habitantes en el siglo X. En todas ellas, el número de personas que se movía utilizando la tracción animal, bien a lomos de caballerías o en algún tipo de carruaje, fue muy reducido.

El mismo sistema se utilizó en las ciudades que experimentaron un fuerte crecimiento a mediados del siglo XIX,  como Madrid (500.000 habitantes); Nueva York (750.000); París (un millón); o Londres (más de dos millones).

Incluso cuando aparecieron los primeros automóviles, la marcha a pie fue la usada de forma habitual, porque los vehículos eran pocos, lentos, y compartían la calzada con otros actores. “A finales del siglo XIX, ya existía el transporte público, al principio de tracción animal, pero se circulaba andando por el centro de la calle; cuando el tranvía o el carruaje se aproximaban, el viandante se apartaba un poco para dejarle pasar, y después volvía a ocupar el centro. Entonces  recorrían las calles muchos tipos de usuarios, pero su utilización era más flexible y estaba basada en la negociación”, indica Mateus Porto, arquitecto urbanista y profesor de la Universidad Europea.

Continúa leyendo el artículo en papel. Si quieres apoyar a Volavérunt y recibir la revista en casa, suscríbete.

Suscribirme

Backstage

 

Madrid-1937
atasco-madrid
1950-Gran_Via_con_Alcala-Oronoz
article-2104579-011FEC56000004B0-349_634x400
images
1929-atocha
joc-carrer
Si te gusta, por favor, comparte:
facebook twitter linkedin google+